El narcotráfico toma la palabra en el documental ‘Estrecho’, de La Sexta

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La Sexta emitió anoche el primero de los dos capítulos de su serie documental Estrecho, que trata de profundizar en el funcionamiento del tráfico de drogas en el Estrecho de Gibraltar. En muchos sentidos, nada que no se haya contado antes, pero el programa del mediático Antonio Ferreras ha dado voz también a los integrantes de la extensa cadena del narcotráfico, que explican, revelan detalles, señalan la corrupción y hasta normalizan su actividad. 

Siempre que una cadena o un medio nacional trata el tema, se encienden las alarmas en la comarca. A veces el tratamiento puede caer en la hipérbole (como aquel medio que llamó a la zona el Medellín español, o ese otro que dijo que la gente de El Saladillo estaba acostumbrada al sonido de las balas), con el añadido perjuicio de la ya de por sí machacada imagen del Campo de Gibraltar. En este primer capítulo, sin embargo, La Sexta no carga las tintas más allá de lo innecesario. Incluso Paco Mena, eterno luchador contra la droga, habla de los motivos de ese auge de las actividades delictivas y señala, entre otros, a la falta de oportunidades y de infraestructuras.

El programa de La Sexta arranca con una descarga exprés de droga en la Costa del Sol y va mostrando distintas piezas del engranaje del narcotráfico en el Estrecho. Habla del ‘tuneo’ de vehículos robados, que se preparan para acomodar la droga en los portes. Las cámaras también se adentran en la fabricación del hachís en el valle del Rif, en Marruecos. También vemos una persecución a una narcolancha y las experiencias de un piloto de helicóptero policial con más de veinte años de experiencia.

Pero si algo llama la atención del documental, al menos en su primer capítulo, son las declaraciones de los narcotraficantes. Bajo un nombre falso y una máscara se esconde el jefe de una banda que lleva más de veinte años metido en esta práctica ilegal. Habla entonces de cómo se compra a funcionarios de prisiones, de que las bandas llegan a mover 80.000 kilos al mes, de que un kilo de hachís de buena calidad puede llegar a costar 2.000 euros en el mercado, de lo que cobran los ‘trabajadores’ del narcotráfico (de los 600 a 1000 euros al día de los ‘puntos’ hasta los 30.000 que puede ganar un piloto) y que una noche en La Línea puede haber almacenadas hasta 150 toneladas de drogas.

Ls corrupción policial tiene peso en el reportaje. El jefe de una de estas bandas, que reconoce que pueden llegar a matar, asegura que sin la corrupción policial no sería posible la entrada de “tanto hachís” y que lo útil es corromper a policías “de gran rango” porque “los pequeños no valen para nada”. Aseguran que pagan por un aviso o simplemente por no estar en el lugar en el que se va a producir un desembarco. Jefes de la Policía también hablan del tema y reconocen esta corrupción en algunos casos.

En el programa vemos a narcotraficantes fieles a una actividad que es su modo de vida y normalizan, y que no temen a unas consecuencia que conocen bien, o simplemente prefieren vivir con esa opción latente. 

Otros de los temas que trata Estrecho son las guarderías, donde se almacenan la droga, etiquetada. Y de la práctica de los vuelcos, los robos de drogas a narcotraficantes y donde entra en juego las armas de guerra. De esto habla también una de las personas que realizan está peligrosa práctica, que llega a señalar que hay miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que han realizado estos vuelcos, o intentado. 

La última parte del capítulo pasa por encima de los porteadores que cargan su cuerpo con el hachís para pasarlo de Ceuta a Algeciras, y habla con una de las conocidas como mulas que ya lo ha dejado pero que relata su experiencia.

Una de las manifestaciones contra el narcotráfico celebradas en La Línea de la Concepción abre el último tramo en el que el programa da voz a los agentes sociedad que luchan contra el narcotráfico. Hablan Paco Mena, presidente de la coordinadora antidroga Alternativas y José Chamizo,  que fue Defensor del Pueblo Andaluz. Ambos piden más medios policiales pero también un trabajo de base y duradero a través de la inclusión social, la educación, la llegada de infraestructuras y la creación de empleo.

Esta noche, a partir de las 22.30 se emitirá el segundo capítulo de esta serie documental de dos partes y donde la comarca es, una vez más, triste protagonista por culpa del tráfico de drogas.

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