Vivir la vida intensamente, cada segundo, con entrega y pasión, haciendo que cada día merezca la pena. Esta es una de las reflexiones a las que invita la lectura de El Viajante, último trabajo de la escritora algecireña Emy Luna y que le ha valido el premio Onuba de novela.

El Viajante es una reflexión sobre el tiempo, las casualidades y el destino. “Es una sugerencia sobre cómo vivir la vida pisándola de verdad, cayendo y llenándonos de barro, sin dejar pasar de largo el tren de las oportunidades”, explica a El Estrecho la escritora.

La novela está escrita en primera persona y narra la vida de un viajante vendedor de alfombras portugués. Una vida plana, sin sombras ni esquinas. Más que vivir la vida parece que el viajante la observa y se desliza sobre ella, hasta que tropieza en una estación de tren con Javier, estudiante en la Universidad de Granada. Este encuentro fortuito marcará su vida para siempre. “El protagonista conversa con el joven y comienza a recordar momentos de su vida que había olvidado. Con el recuerdo de otra persona empieza a recordar sus propios momentos, tratando de encontrar el sentido de su vida mientras viaja”. Y es que El Viajante es sobre todo una novela de viajes con descripciones detalladas de lugares como Granada y Tánger en la época en la que aún quedaban restos de la ciudad internacional, desde 1975 hasta 2003.

Emilia Luna es profesora de sociolingüística. Ha trabajado como docente en el colegio Huerta de la Cruz durante quince años. También fue pregonera de la Feria Real de Algeciras en 2012. Emy nos confiesa que se ha formado mucho para poder lanzarse a la aventura de construir una novela. “El Viajante surge después de un intenso trabajo de documentación durante más dos años. Me llevó tiempo porque no encontraba el momento para ponerme a escribir. Fue en un viaje a Estados Unidos cuando pude dedicarme de lleno a esta novela. Mi hija vive allí y cuando nació mi primer nieto fui a ayudarla. Allí me encontré con el maravilloso regalo del tiempo libre. He disfrutado mucho escribiendo”.

Primera novela, primer premio. La novela cuenta con el respaldo de la crítica, logrando no sólo el premio Onuba de novela entre otros 230 trabajos presentados, siendo también siendo finalista en otros certámenes de índole regional. “A quien le gusta escribir sabe lo que significa recibir un premio, sobre todo de gente que no te conoce. Es una recompensa fantástica”.

La escritora, sanroqueña de nacimiento pero algecireña de adopción, añade así El Viajante a otros dos libros ya publicados. En 2012 sacó a la luz Ojos de niña sobre el Estrecho, en el que reúne una serie de cuentos en prosa poética sobre el recuerdo de la Algeciras de los años 60 visto a través de los ojos de ella misma cuando era una niña. En 2016 nace Nanas del Estrecho, una recopilación de nanas que surge de la mano de Fátima Conesa.

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