“Echo de menos ser una chica más normal, menos ambiciosa”

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Fotos: Manolo Glez
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Encontrarnos con Brisa Fenoy no ha sido fácil. Su agenda nos ha hecho cambiar nuestra cita hasta tres veces. Quedamos con ella en Madrid después de un evento con una marca de ropa. Son casi las ocho de la tarde y aún tiene que hacer una llamada a Estados Unidos para hablar con un productor musical. Antes de comenzar nos pide que le grabemos un mensaje para una prima suya. “Lo necesita para un trabajo en el cole o algo así”, explica. Brisa, esta algecireña de 27 años, es así. No distingue entre productores musicales o niñas que ven en ella el reflejo de una artista que está reclamando ocupar un nuevo espacio en el mundo de la música con un objetivo muy claro: crear conciencia.

 ¿En qué momento estás de tu vida después de este último año de locura?

Estoy en una etapa de creación de mi sonido, pensando qué quiero ser tras haberme posicionado en el mapa como artista. Ahora quiero hacer las cosas mucho más propias, producir todo, centrarme en la búsqueda de mi sonido, encontrar qué es lo que me define. He sacado ya algunos temas, tengo algunas otras cosas, que aún no puedo contar, y ahí sigo, produciendo mucha música.

Cómo es la música que define a Brisa Fenoy.

La definiría como música pop o moderna con contenido, porque al final son un montón de géneros que se fusionan entre sí. Hago música popular que se pueda bailar, con estribillos y letras pegadizos, pero todo con mucho contenido. Y en esa música va inmersa la reivindicación, la acción y el activismo social. El mainstream (música moderna) no es efímero, no es vacío, es un género que se mezcla con otros y no tiene por qué ir acompañado de no contenido, sino todo lo contrario, lleva mucho de despertar, de conciencia, de letras con mucho sentido.

Elegiste ese camino, el del activismo, que igual te complica un poco tu carrera.

Sí, pero al final es lo que soy. Yo estudié Psicología por eso. Mis padres son activistas sociales; y mi hermano también, con su trabajo haciendo foto periodismo… Cada uno en su ámbito ha tenido implícita esa lucha social, ese granito de arena. Yo me he educado así, y a mí me han dejado esa semilla. Me duelen las injusticias, me indignan y hubiese lo que hubiese querido ser siempre iba a llevar ese mensaje implícito y esas semillas por plantar. No soy feliz si no me siento útil en este mundo, y para ello utilizo la música, un vehículo de entretenimiento seguro, rápido y eficaz para los jóvenes, que han de conectar con él y darse cuenta de cosas que normalmente no percibimos por culpa de este consumo acelerado y este mundo de información o desinformación que nos tiene dormidos. Con mi música les invito a despertar, a que se replanteen algo a través de ella.

¿Y crees que lo estás consiguiendo?

Poco, no todo lo que me gustaría, pero sí hay una semilla que se plantó en algunas canciones como Jericó, donde se habla de inmigración, oElla, que habla de la mujer sumisa, esa que fui pero que ya no soy; con acciones sociales que hago con la asociación de manteros de Barcelona; o con la elección por parte de Danone de un tema como Free, mucho más optimista y que es un canto a la libertad. Y ahí tenemos Lo malo, que fue el punto de inflexión de mi carrera, hit del verano y de 2018 y que casi va a Eurovisión. Esa canción es un tema de género a pesar de que tiene un estilo urbano, pero a su vez mucho de feminista y de empoderamiento de la mujer.

Porque la lucha feminista debe continuar…

Más que feminismo hay que conseguir el humanismo, e incluir al hombre en este proceso, pero ahora es verdad que no está. Lo malo fue el himno feminista del 8 de marzo de 2018 y lograr cosas así son mi cometido.

Y fue esa canción la que te lanzó como una artista que quería hacer algo más que cantar.

Que me esté pasando todo esto en año y medio de corta carrera expositiva es muy bueno. No me puedo quejar. Estoy contenta por lo que se está logrando poco a poco, y creo que cuando tenemos un mensaje que dar, cuando vamos en contra de este sistema capitalista que nos oprime, y aún sin tener todas la armas que quisiéramos, creo hemos conseguido abrir una brecha a la que se han unido muchos artistas.

Hablabas de una carrera expositiva corta, pero llevas muchos años como modelo, una faceta tuya que también se ha visto relanzada ahora. Te has convertido casi en una marca, ¿cómo lo llevas?

Me cuesta un poco, no te digo que no, porque al final yo vengo de la moda y ahora me apetece centrarme en la música. Lo que sucede es que hoy todo es muy multidisciplinar. No haces una sola cosa, haces veinte, y en este momento me quiero centrar mucho en componer, pero no me quiero olvidar de mi faceta como modelo que, al fin y al cabo, fue el puente para conseguir lo que estoy haciendo en este momento. Durante mucho tiempo, toda mi economía se sustentaba en el físico que me habían dado mis padres, y lo aprovechaba como mecanismo para conseguir llegar a la música. La moda no deja de ser ni de formar parte de mi trayectoria y la tengo muy en cuenta. Lo que ocurre es que me ha llevado a otros proyectos que verán la luz en el futuro como el diseño, de mi línea de ropa, un marca que tendrá por objetivo crear una conciencia de moda ética, que creo que es importante. Cuando llevamos una camiseta que vale tres euros no nos paramos a pensar cuál es el coste humano de esa camiseta. Una muerte, cuatro esclavos… La moda está bien, es un proceso artístico, es el lenguaje no verbal que te pone identidad como persona, pero hay que ir mucho más allá.

 La marca Brisa Fenoy te ha llevado a una fuerte exposición en redes, con las que eres muy crítica por la censura que imponen.

No entiendo por qué yo no puedo enseñar un pezón y un chico sí. No comprendo esta desigualdad, esta hipersexualización y cosificación del cuerpo femenino de la mujer que arrastramos desde hace siglos. Se dice que gracias a internet todos somos más libres, que tenemos más herramientas, que nos podemos expresar libremente, pero al final te das cuenta de que te han vendido la misma mentira que antes, solo que transformada en un canal distinto.

¿Qué hay de Pepi y de Rafael, tus padres, en Brisa Fenoy?

Hay mucho. Todo. De mi madre llevo la sensibilidad y de mi padre, la indignación. Ellos me han dado la capacidad de ser sensible para ver las cosas injustas y transformarlas en canciones.

¿Y de tu hermano, Erasmo Fenoy?

Pues también he cogido un montón de cosas de él y para mí siempre ha sido un referente. Yo creo que la mirada objetiva del foco, de su nivel artístico en el campo audiovisual. De hecho quise estudiar Comunicación Audiovisual y entré en Málaga, pero un disco me lo impidió, y luego opté  por entrar en la Universidad a Distancia (UNED) a hacer Psicología.

Un lugar al que siempre te guste volver.

Mi playa, mi casa en Getares, con mi familia, mis amigos y mis perros.

Dejaste todo ese universo para salir al mundo.

Pero lo echo mucho de menos. Me sucede que allí siento un poco de amor odio porque cuando bajo quiero estar tranquila, vivir como normal, pero me reclaman y tengo que hacer cosas porque si no las hago, esto no sigue. Antes, cuando no había empezado mi carrera musical, me lo tomaba todo más tranquila, pero ahora que he empezado tengo que seguir, ya no puedes parar. Y eso no me ocurre aquí, en Madrid, porque nada para, todo continúa y todos seguimos.

Un lugar que te haya dejado una huella imborrable

Estambul. Allí trabajé de modelo durante cuatro años y viví una temporada, como tres meses. Echo de menos ser una chica más normal, menos ambiciosa, más tranquila, sin tanto estrés… Al final tienes que estar ahí y estar significa colocarte en el punto de mira. Quiero hacer música y todo tiene que estar bien y quieres más, conseguir más difusión… cuando entras ya no paras. Cuando trabajaba como modelo lo hacía para el sueño de otro, pero ahora estoy en mi propio sueño. Eres tu propio jefe, tu empresa, y eso es muy diferente.

Si te regalaran seis horas, qué harías.

Producir música y si no -porque eso es trabajo también-, me pondría a escuchar música, a pasear, a dar una vuelta con una amiga, no sé, ocio. Seis horas son muchas (ríe). Hay días que las tengo para mí, pero en realidad no son para mí, son para producir mi proyecto, que es lo que me gusta. Siempre digo que somos holísticos, que no está solo lo personal y lo laboral. En mí todo es uno y si tú te sientes bien con lo que estás haciendo en la vida, estarás bien con tu familia. Así logras ser tú, eso es lo que te define como persona. Que tu corazón y tu cabeza vayan a la vez.

 

 

 

 

 

 

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