“Ahora los padres sí quieren que sus hijos estudien en el García Lorca” 

0
4438
Andrés Martín, director IES García Lorca. Foto: Francis Mena.

Un mural de Federico García Lorca en una icónica pose nos da la bienvenida al instituto que lleva su nombre en El Saladillo. Cruzamos todo el patio en plena hora de recreo y llama la atención que ningún alumno mira su móvil. Accedemos al interior del edificio, en una de las puertas hay un torno de acceso, y pronto nos recibe Andrés Luis Martín Esteban, director del instituto desde hace seis años y, junto a su equipo, reformador de un centro que cuando llegó en 2006 estaba sin alumnos y cerca del cierre. Hoy rebosa de actividad y “ahora los padres sí quieren que sus hijos estudien aquí”. 

Andrés Martín nació en Algeciras hace 42 años. Su familia es de Pescadores y El Saladillo, se crió entre La Piñera y el Tropezón, aunque luego se trasladó al centro y su carrera a nivel profesional comenzó entre el instituto Bahía de Algeciras y el Levante. Estudió INEF en Granada, se especializó en gestión deportiva de alto rendimiento y fue director técnico del Club Natación Algeciras durante tres años antes de aprobar unas oposiciones y dedicarse a la enseñanza. Es fácil escuchar hablar de su particular revolución en el centro de El Saladillo y El Estrecho se ha desplazado hasta este para conocer de primera mano ese trabajo. 

IES García Lorca. Foto: Francis Mena.

El director relata su desembarco en el instituto de El Saladillo: “El servicio de inspección hizo evaluaciones de los centros y me conoció estando de jefe de estudios en el Levante; cuando surgió la situación del García Lorca los cinco inspectores de la zona me propusieron venir a este centro para transformarlo”. Entonces, el instituto presentaba numerosos problemas, pocos alumnos y había sufrido “varios incidentes graves”. “Aparecí el 6 mayo de 2013, antes que finalizara el curso para evaluar la situación y para marcar una línea y un nuevo plan de centro para el siguiente curso”, cuenta. 

El nuevo equipo directivo liderado por Andrés Martín empezó a trabajar con un ambicioso objetivo: que el 95% del alumnado del centro titulara y que el 90% continuara estudios posteriores. Para entender la magnitud del reto hay que tener en cuenta que entonces la media de titulación en Andalucía estaba en un 85%. “No era fácil pero lo hemos conseguido; más que nosotros, lo ha conseguido el alumnado con el apoyo de su familia”, sentencia Andrés Martín. “Nosotros creamos una serie de condiciones para que el alumno desarrolle su máximo potencial. Marcamos unos principios pedagógicos, que es como entendemos la educación”, puntualiza. 

“No era fácil pero lo hemos conseguido; más que nosotros, lo ha conseguido el alumnado con el apoyo de su familia” […] “Nosotros creamos una serie de condiciones para que el alumno desarrolle su máximo potencial”

El profesor Andrés Martín se pone técnico para explicar todo el sistema utilizado en su transformación del centro. “Teníamos que marcar una línea de trabajo y había que crear los principios pedagógicos: el primero era generar un ambiente de aprendizaje, un contexto y una situación donde al alumnado se le guiara y no se le dirigiera; el segundo era desarrollar la capacidad lingüística de los alumnos; el tercero, potenciar las actividades prácticas por encima de las teóricas con aprendizajes significativos y memorables; y cuarto, evaluar al alumnado con instrumentos y criterios unificados”. A estos primeros cuatro principios se han unido posteriormente el bilingüismo y el desarrollo de la competencia digital. 

Todos estos principios, más teóricos, se aplican según explica mediante unos mecanismos como las aulas por departamento, que hacen al alumnado cambiar seis veces de contextos con materiales diferentes para desarrollar su autonomía y hacer actividades prácticas; dividir el tiempo de recreo en dos para “reducir el nivel de activación del alumnado y favorecer la atención de las últimas clases”; o la creación de debates, exposiciones, o textos pautados para mejorar la expresión oral y escrita. Hay muchos más. 

Andrés Martín, director IES García Lorca. Foto: Francis Mena.

Amplía su exposición el director del centro: “Esos principios pedagógicos se articulan en cuatro ámbitos: la asistencia, la convivencia, la adaptación curricular a la necesidad del alumnado y la comunicación directa con la familia. El alumno tiene que venir a clase. Si viene, se normaliza en un ambiente de aprendizaje y cuando se normaliza, las medidas funcionan y eso da el éxito educativo. Para ello debe de haber una comunicación directa y online con la familia”.

Como lo más importante era que los alumnos volvieran a ir clase, el IES García Lorca decidió controlar la asistencia, por ejemplo, con un torno de acceso. “Cuando se llega tarde deja constancia y mensualmente se sabe si es reincidente y si lo es se toma medidas para reeducarlo. Y si ya es más grave se trata con la comisión absentismo local, el envío del caso a Fiscalía de Menores o, en caso de preabsentismo, tenemos el programa Áreas en las que tratamos de normalizar al alumnado mediante trabajos en oenegés”, ilustra Martín como si de una de sus clases se tratara.

El García Lorca ha pasado de tener un 40% de absentismo a estar ahora en un 7%. “Empezamos con doce grupos de 200 alumnos y había veinte profesores, actualmente tenemos 24 grupos, 60 profesores y 653 alumnos”

Así, el García Lorca ha pasado de tener un 40% de absentismo a estar ahora en un 7%, según los datos que maneja el centro. Empezamos con doce grupos de 200 alumnos y había veinte profesores, actualmente tenemos 24 grupos, 60 profesores y 653 alumnos. “El cambio se debe a que el alumnado se iba y el que estaba en el centro, no venía a clase. Hemos conseguido que no se vaya y que la familia quiera que su hijo estudie aquí por el proyecto educativo y por la calidad de la enseñanza que ha reducido el número de fracaso escolar”, expresa el director del centro. 

Después del absentismo, y tras conseguir que los alumnos estén en el centro, lo más inmediato era lograr una convivencia normalizada. “Este centro tuvo una intervención por graves problemas de la convivencia, esas conductas graves están eliminadas. Se ha conseguido a través de la mediación dialógica de los conflictos; en las conductas contrarias al aula se trabaja con ellos y se intenta resolver los conflictos. Luego hay casos que se tienen que sancionar de manera severa y directa”, declara el director del centro. Hace seis años había una media de nueve partes por alumno y ahora hay 1,6. “El número de alumnos con conductas graves está ahora en un 2%, eso no es significativo”, dice Andrés Martín, declarado defensor de resolver los problemas mediante el diálogo. 

“Las familias juegan un papel fundamental, son los pilares básicos y hay que facilitarle la mayor cantidad de información posible para que regule, supervise y apoye a los alumnos”

El uso del móvil en las aulas es un tema de debate en la educación, y sale a colación. “Aquí está prohibido el uso y exhibición del teléfono móvil, pero se permite su para fines didácticos; en un espacio no educativo no es necesario y se pueden crear problemas con la ley de protección de datos. Pero como recurso es necesario y hay que regularlo”, opina. 

El IES García Lorca cuenta con una serie de proyectos y está incluido en programas muy pegados a las necesidades e inquietudes de los alumnos y de su entorno. Por ejemplo, cuenta con el proyecto de flamenco en las aulas que desarrolla el profesor Manuel Salazar y que ha sido premiado por la Consejería de Educación de la Junta. Los ciclos Formación Profesional Dual (Educación infantil e Integración social), con prácticas en empresas, es otro éxito del centro algecireño, que además se encuentra integrado en la red andaluza de Comunidades de Aprendizaje, en el programa escuela mentora (para formar a otros centros educativos), en programas de bilingüismo con aspiraciones al plurilingüismo, entre otros. Andrés Martín asegura que el objetivo marcado por el equipo directivo es que el 20% del alumnado adquiera el B2 de inglés al término de la secundaria. “Intentamos ser ambiciosos con ellos para que, si no llegan, adquieran un nivel alto”, apunta.  

“La tasa de repetición está en un 10% y el 80% del alumnado escoge un bachillerato”

Andrés Martín indica que en todo esto las familias juegan un papel fundamental, “son los pilares básicos y hay que facilitarle la mayor cantidad de información posible para que regule, supervise y apoye a los alumnos”. En el centro de El Saladillo que dirige se hace a través de una tutoría virtual denominada PASE, una aplicación que puede usarse desde el móvil y que permite a los padres y madres “saber las faltas, los retrasos de su hijo, las calificaciones, las tareas, el día de un examen y hasta permite tener tutorías directas con los profesores”. Así se consigue mayor implicación de las familias, que casi en su totalidad usa esta herramienta. 

El director del IES García Lorca entiende que todo esto debe revertir en unos buenos resultados por parte de los alumnos. En este punto, Andrés Martín enciende ordenadores y archivos con gráficas y muestra una serie de datos. “En el curso 2012/13, el 50% de alumnado tenía seis o más asignaturas suspensas, muy por debajo de la media andaluza; mientras que en el curso 2017/18 nos situamos veinte puntos por encima de la media de Andalucía y la provincia”, ilustra. “La tasa repetición está en un 10% y el 80% alumnado escoge un bachillerato”, abunda en las cifras. “Estos son datos cuantitativos, el cualitativo es que al alumnado le gustaría continuar en el centro para estudiar bachillerato, pero ahora mismo eso no es posible”, lamenta esto último.  

 “Tenemos que decir que nosotros no hemos inventado nada, sino que reproducimos modelos de éxito y los adaptamos a nuestras condiciones”, aclara el director. 

Todos estos avances revierten más allá de los cuatro muros del centro. Va calando poco a poco en el entorno. Consigue, por ejemplo, que sus alumnos aporten a la sociedad con las prácticas laborales o trabajando en oenegés y en asociaciones sociales. Algo que tiene mucho valor teniendo en cuenta que el instituto se encuentra en una zona con alto riesgo de exclusión social. Sobre esto, asegura: “Si intentamos alejar a los alumnos de esa situación, nos equivocamos porque estamos  descontextualizando al alumnado. Tenemos que tratar al centro como una comunidad, es decir, que cosas del centro transformen lo que hay fuera y lo que hay fuera enriquezca al alumnado”. 

De eso trata el Plan Marea, que incluye 14 centros educativos de Algeciras, y que lucha contra el absentismo y para mejorar la convivencia logrando, por ejemplo, reducir el 80% el absentismo escolar. 

Cuando se le pregunta a Andrés Martín sobre su opinión de la educación pública frente a la concertada o la privada, expresa: “Soy director de una escuela pública y mis hijos estudian en un centro público. He trabajado en la pública, en la privada y en la concertada y entiendo que la enseñanza pública es de calidad, que no quiere decir que las otras no lo sea, pero creo que la pública tiene una serie de recursos que se pueden adaptar al alumnado. La enseñanza pública tiene que ser la prioritaria y las otras, las subsidiarias”.

Soy director de una escuela pública y mis hijos estudian en un centro público. La enseñanza pública tiene que ser la prioritaria y las otras, las subsidiarias”

Andrés Martín expone una experiencia personal para continuar con su defensa de la educación pública: “Yo soy disléxico, y me he criado en la enseñanza públicas y estoy donde estoy porque me han adaptado pero me han exigido como a uno más y eso se lo agradezco. Y lo que hicieron conmigo es lo que yo intento hacer con mis alumnos, porque a ellos no se les pueden engañar y decir que tiene un 7 si tiene un 5. Por eso mis hijos estudian en la pública, y porque quiero que se enriquezca en la heterogeneidad. Esos valores hay que desarrollarlo”. 

El director algecireño del García Lorca entiende que, en cuanto a sistema educativo, es mejorable pero aplaude que haya “libertad de los centros para adaptar su propio plan, priorizar los recursos y tomar medidas de organización”. 

“Creo que valorar la administración. En el caso del García Lorca apostó por mantener este centro abierto cuando tenía 200 alumnos, se pudo tomar muchas medidas pero se creyó en un cambio que en el que poca gente confiaba, entre otras cosas porque había gente que tenía que traer a sus hijos al centro. Hay que ser agradecido y resaltar que sí han funcionado las cosas, y lo comento por otras situaciones que se puedan dar y también se debería dar un voto de confianza a la administración y a los equipos directivos”, defiende Martín. 

Andrés Martín, director IES García Lorca. Foto: Francis Mena.

Andrés resalta también el valor de su equipo directivo y de los profesores en el proyecto del García Lorca porque reconoce que ha habido y hay momentos difíciles y mucho trabajo detrás. “En este centro, de 20 profesores hemos pasado 60 pero en estos seis años han pasado más de 250 profesores. Cuando llegan tienen que aprender procedimientos que en la mayoría de los centros no se dan, pero en un mes y medio están formados y cuando se van a otros institutos son coordinadores de proyectos y nuestros profesores son ponentes en muchas formaciones de profesores. Somos formadores de formadores”, declara. “Yo les digo cuando llegan que tienen que tener fe, esperanza en que va a pasar algo, que me sigan hasta noviembre porque se tienen que formar y creer en el proyecto. Luego, va solo”, expresa el máximo responsable del instituto de El Saladillo. 

“Los profesores son el corazón del centro, son los que impulsan, son personas que tienen mucha ilusión. Yo solo tengo palabras de agradecimiento a todos los profesores que han pasado por aquí durante estos seis años porque han dado una parte de su vida profesional en el centro, y lo han dejado en el resultado del alumnado”, declara Martín. “Le decimos a los padres que nosotros no podemos equivocarnos porque jugamos con la vida de los alumnos. Eso es así. Por eso tenemos que hacerlo lo mejor posible, y si nos equivocamos que no sea por dejadez ni por conocimiento”, añade.

“Intentamos ser ambiciosos con ellos para que, si no llegan, adquieran un nivel alto”

El director del centro dice que no hay mayor premio para un profesor o un maestro que, cuando va por la calle, da igual el tiempo que pase, un alumno te salude. Sin embargo, para el IES García Lorca el premio está en ser un colegio en el que la gente quiere estar, tanto los profesores como los alumnos. Andrés Martín reconoce que es un “motivo de satisfacción”.”“He podido desarrollar mi idea de la educación; a nivel personal he tenido que sacrificar mucho tiempo de mi familia y el apoyo de mi mujer, mis hijos, los padres de los alumnos y mis compañeros han sido la gasolina para avanzar”. Cómo avanza el García Lorca.

“Yo solo tengo palabras de agradecimiento a todos los profesores que han pasado por aquí durante estos seis años porque han dado una parte de su vida profesional en el centro, y lo han dejado en el resultado del alumnado”

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here