Regina Laza, una virtuosa internacional del violín que regresa a casa por Navidad

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La joven algecireña Regina Laza, ensayando para el concierto en AlCultura
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Pese a su juventud (acaba de cumplir 25 años) la algecireña Regina Laza es una virtuosa del violín que ha cosechado aplausos en escenarios de varios países del mundo, como Rusia, Bielorrusia, Italia, Marruecos y Estados Unidos, donde reside en la actualidad, perfeccionando su formación musical. Ganadora de numerosos concursos nacionales e internacionales, Laza ha querido aprovechar sus mini-vacaciones de Navidad en Algeciras para ofrecer un concierto en su ciudad natal, acompañada por su compañero en el Dúo Sizal, Pablo Vico. La cita será hoy, viernes 27 de diciembre, a las 7 y media de la tarde, en los contenedores rojos de la asociación AlCultura.

Descendiente del célebre compositor algecireño del siglo XIX Regino Martínez, esta concertista internacional empezó a tocar el violín antes de cumplir los 6 años, en la Fundación José Luis Cano, y se reafirmó en su amor por este instrumento con Christopher Blezien (2003-2012), debutando a nivel internacional, con poco más de 9 años, en Minsk y Moscú. Tras realizar su Grado Superior en Madrid, comenzó un Máster de dos años en Cleveland (EEUU) con el maestro Ilya Kaler, que prevé terminar en mayo de 2020.

?? Rosario Perez Villanueva entrevista a Regina Laza, la joven algecireña que ha llegado desde Cleveland (Ohio), en Estados Unidos, para ofrecer un concierto de violín en Algeciras, en los espacios de ALCULTURA.

Publicada por ElEstrecho.es en Jueves, 26 de diciembre de 2019

Concertino de la JONDE (Joven Orquesta Nacional de España) durante 4 años, Laza se muestra satisfecha con todo lo conseguido hasta ahora, aunque es consciente de que en el mundo de la música clásica, su mundo, el aprendizaje nunca se termina. «Esto, en realidad, es más que una profesión… Es una forma de vida, y yo disfruto mucho de todo lo que implica compartir mi pasión con gente alucinante, con la que se establece una gran conexión personal: directores de orquesta, compañeros, el público que asiste a los conciertos… «.

Regina Laza reconoce, también, que son muchas las horas de esfuerzo, de estudio, de ensayos, dedicados a su vocación, pero asegura también que la pasión por la música es tan grande, y compensa tanto, que todo sacrificio personal lo da por bien empleado. «Yo animo a todos los niños y jóvenes que sientan esa pasión por tocar un instrumento a que no decaigan, que lo sigan intentando… Esto es muy difícil, quien diga que no miente, son muchas horas, hay mucho trabajo detrás de lo que la gente llama sólo talento, pero de verdad que merece la pena».

De EEUU a Europa

Los planes más inmediatos de esta violinista algecireña, que tocará el día 1 de enero como solista con la Orquesta de Almería, en su concierto de Año Nuevo, bajo la dirección de Michael Thomas, pasan por seguir un tiempo más en Estados Unidos, gracias a la importante beca que logró en su día, terminar el Máster y audicionar para un Doctorado o para una diplomatura. A partir de ahí, continuar compaginando su formación teórica y práctica con su carrera de solista y, en un futuro no demasiado lejano, volver a Europa.

Lo de poder vivir del violín en España, por ahora, lo ve bastante más difícil. «Lamentablemente, en nuestro país no se le da a la música clásica la importancia que sí tiene en otros países europeos, como Austria o Alemania, y cada vez se invierte menos… Precisamente, ahora mismo hay un par de orquestas que están cerrando por falta de presupuesto; los funcionarios sí tienen una estabilidad, pero en el resto de las orquestas suele ser un trabajo que está bastante mal pagado… Personalmente, la música es mi vida, y si aquí no se le da la importancia que para mí tiene, pues me tengo que ir fuera para poder sentirme realizada profesionalmente, no queda otra. Es mi caso y el de otros muchos jóvenes españoles, no soy la única».

En Estados Unidos, además de estudiar, Laza trabaja también para una empresa de conciertos. Su vida allí transcurre entre clases matinales, audiciones, seminarios, ensayos… sin apenas horas libres, pero con un balance que, por ahora, no puede ser más positivo. «No me quedaría allí para siempre, pero sí que está siendo una experiencia muy buena», comenta la joven músico algecireña, que reconoce que su espíritu nómada y el haber viajado desde pequeña contribuyen a que le resulte bastante fácil adaptarse a vivir lejos de casa.

Al fin y al cabo, como suele ocurrir con las vocaciones precoces, Regina Laza siempre tuvo muy claro que quería dedicarse profesionalmente a la música. «Esto es tan adictivo, todo lo que rodea un concierto genera tanta emoción, tanta adrenalina… Nunca hubo un plan B», confiesa la joven, que no descarta dedicarse en un futuro a la enseñanza, a transmitir su pasión a las nuevas generaciones, pero cuando ya haya conseguido dar lo mejor de sí misma sobre los escenarios de medio mundo. Lo conseguirá… Seguro.