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El nuevo curso escolar 2018/2019 ya ha comenzado. Los pequeños de Infantil y Primaria se incorporaban esta semana a las aulas, mientras que este lunes llega el turno de los alumnos de Secundaria y Bachillerato.

Son muchos los detalles a tener en cuenta para enfrentar el inicio de una nueva aventura académica con el mejor de los ánimos: libros de texto, material escolar, uniformes, clases extraescolares, horarios y nuevas responsabilidades.

En este sentido, y en un deber compartido, tanto padres y madres, como equipo docente y alumnado, no pueden pasar por alto una tarea importante que cumplir este y el resto de cursos académicos: trabajar en la prevención del acoso escolar.

‘La vuelta al cole’ significa para muchos: confrontación, acoso y derribo. Concretamente, en la comarca del Campo de Gibraltar alrededor del 40% de los estudiantes sufre algún tipo de acoso escolar, bullying o ciberbullying. Esta es una de las conclusiones del informe ‘Stop Bullying y Ciberbullying-Prevención curso escolar 2017/2018’, realizado por la asociación Mayor-Net y presentado a la delegación de Educación y al Defensor del Menor del Pueblo Andaluz.

“Los niños no nacen siendo agresores o víctimas, sino que poco a poco van adquiriendo este papel”, nos explica Ángel Corbalán, presidente de la asociación ‘Mayor-Net, voluntario andaluz en red’ y director de actividades educativas ciberbullying. Con una metodología de investigación-acción, Mayor-Net trabaja desde hace cuatro años en el programa ‘Stop Bullying y Ciberbullying’ en más de sesenta centros escolares de Algeciras, San Roque, La Línea, Castellar y otros puntos de la provincia.

Más de seis mil estudiantes de la comarca se han beneficiado este curso de las actividades que desempeñan desde Mayor-Net con una red de voluntarios de cincuenta personas, quienes trabajan en la prevención del acoso escolar a través de  seminarios, charlas y coloquios, juegos y vídeos interactivos.

‘Son cosas de niños’

El acoso escolar es un grave problema social que existe desde siempre y al que, alarmantemente, nos hemos acostumbrado. “Nunca se denuncia porque se suele pensar que ‘son cosas de niños’, eso es lo habitual”, comenta Corbalán.

Para el presidente de Mayor-Net es cuestión de interés, de educación y prevención: “los niños no vienen programados, sino que aprenden lo que ven en casa, todo empieza en la familia. Los menores adquieren hábitos en el entorno donde viven y con quienes se relacionan. Luego en los centros escolares se dan una serie de circunstancias que son caldo de cultivo para el bullying: niños de diferentes edades, de diferentes casas, con diferentes hábitos y diferentes formaciones. Estos hábitos negativos se adquieren o muestran a tempranas edades y es entonces cuando se pueden, y deben, corregir de manera generalizada”.

Expertos señalan que el bullying comienza a los siete años y el ciberbullying a los nueve, por lo que “si queremos trabajar en la prevención debemos empezar a estas tempranas edades. No podemos cometer el error de siempre: ponernos la crema solar cuando ya estamos en la playa”.

En este sentido, y aunque la lucha contra el acoso escolar en las aulas ha mejorado bastante, se deben poner en marcha muchos otros programas de información y formación que impliquen a las tres patas de esta misma mesa: padres y madres, equipo directivo y docentes y, por supuesto, al alumnado.

Hoy en día en los centros educativos se dedica más tiempo a preparar la actividad de Halloween que a la prevención del bullying y ciberbullying. Cuando las charlas de prevención del acoso escolar dejen de ser una cruz en un casillero, habremos ganado mucho”, apunta Ángel Corbalán.

Internet y las nuevas tecnologías, un arma de doble filo

Desde Mayor-Net manejan otros preocupantes datos: en porcentaje, en el Campo de Gibraltar hay más dispositivos móviles en manos de menores de 12 a 14 años, que en toda Sevilla capital. Por el contrario, esta comarca es uno de los lugares con mayor tasa de analfabetismo digital.

Les hemos regalado a nuestros hijos unos aparatitos muy ‘chulos’ pero no nos hemos preocupado en explicarles como utilizarlos. Resulta inevitable que los menores tengan acceso a las nuevas tecnologías, y es nuestra responsabilidad enseñarles como utilizarlas”, declara Corbalán.

Cada día en el Campo de Gibraltar, dos menores de 12 a 14 años comparten con un supuesto amigo de la Red el número de la tarjeta de crédito de sus padres y el código PIN. Este tipo de incidentes no suelen denunciase, ya que tal y como señala Ángel Corbalán: “acaban siendo pequeñas compras, pero lo más significativo es que los padres no quieren pasar la vergüenza de denunciar porque sería como denunciarse a ellos mismo”

Y es que a veces olvidamos que “el teléfono no es del menor. El niño sólo lo tiene prestado, porque cualquier cosa que haga nuestro hijo con ese teléfono es responsabilidad nuestra como padres, como adultos y propietarios”.

La figura del ciberayudante

Además de trabajar contenidos pedagógicos y reforzar la seguridad en aquellos puntos negros de los centros educativos, la propuesta más ambiciosa de Mayor-Net para este curso es implantar la figura del alumno mediador en el acoso escolar: el ciberayudante o cibercolaborador, donde un grupo de alumnos voluntarios de 3º de la ESO ejercen de tutores con el resto de alumnos. Y es que el 85% de los menores aprenden a utilizar las nuevas tecnologías de manera horizontal.

El IES Fernando Quiñones de Chiclana de la Frontera, en un proyecto piloto y con la colaboración de la asociación Mayor-Net, ya ha puesto en marcha esta figura del ciberayudante.

Mayor-Net, mayores en la red ayudando a los más pequeños

La asociación ‘Mayor-Net, voluntario andaluz en red’ surge hace siete años, cuando su presidente, Ángel Corbalán, en un largo periodo convaleciente en el hospital, se ayudó del portátil para no sentirse solo: “fue entonces cuando decidí hacer algo útil por los demás a través de las nuevas tecnologías”.

El Centro de Día de San José Artesano fue el primero de muchos en el que Mayor-Net comenzó su actividad ofreciendo clases gratuitas de Internet y nuevas tecnologías para los más mayores: “allí empecé a aprender de ellos, entonces empecé a escucharlos, porque a los mayores se nos oye, pero no se nos escucha”. Clase tras clase, el grupo de alumnos fue creciendo hasta llegar a tutelar a ocho grupos de quince alumnos. Al cabo de un año, pusieron en marcha los cursos de monitores de Mayor-Net para continuar difundiendo el trabajo altruista de la asociación.

Entre otras iniciativas, hace dos años Mayor-Net puso en marcha la primera oficina telemática en el Centro de Participación Activa de Padre Pandelo, en La Línea, donde en el último año han sido atendidas 300 personas.

Asimismo, el pasado curso, la asociación entregó más de 2.500 diplomas a mayores jubilados. “A la gente mayor se le jubila socialmente, se le arrincona. Donde abrimos aulas digitales, ayudamos a combatir la soledad y el aburrimiento entre los más mayores y a la vez, a sentirse menos dependientes, al manejar con soltura y seguridad los dispositivos móviles. Sin olvidarnos de hacer crecer el voluntariado entre los mayores, para que sean mayores activos”, nos confiesa Corbalán.

“En nuestro trabajo con mayores hubo un momento en el que los abuelos nos dimos cuenta que nuestros nietos no sabían tanto, observábamos que se pasaban hasta las tantas jugando con una maquinita y hablando con gente que no conocían. Así que decidimos hacer algo”. De esta forma comienza la incursión de Mayor-Net en el mundo de los más pequeños y las nuevas tecnologías. Primero fueron los seminarios para padres, más tarde llegaron las charlas para profesorado y alumnado dentro de la oferta educativa municipal. Hoy la red de trabajo en la prevención del acoso escolar ha crecido tanto que Mayor-Net cuenta con sus propios premios ‘Stop Bullying y Ciberbullying’.

A diario, en los seminarios, charlas y coloquios, son muchos los padres, madres y pequeños que solicitan ayuda. En este sentido, lo más gratificante es comprobar que año tras año lo que siembran desde Mayor-Net está dando los primeros brotes verdes.