“El deporte femenino merece ser valorado igual que el masculino, todavía existen muchos prejuicios”

286

Paula Valdivia Monserrat (Algeciras, 23 de diciembre de 1995) es una de las alegrías del deporte algecireño. La jugadora de balomnano vive un momento dulce, se ha convertido en una habitual de la selección absoluta femenina y sigue creciendo con su actual club el Balonmano Zuazo, mientras sueña con vivir unas Olimpiadas y echa de menos el sol del sur.

Cuéntanos en qué momento de tu carrera te encuentras ahora. 

Estoy en un momento muy bueno, me encuentro con fuerza y mucha ilusión de seguir avanzando en mi carrera deportiva. Tras sufrir una lesión de hombro en la temporada 2016/2017, conseguí superar todas las adversidades que se me presentaron en aquel entonces como el despido improcedente por parte del club Clínica Rincón Fertilidad Málaga, reconocido por un juez. Fue una temporada horrible, el diagnóstico de mi lesión rompió mis esquemas deportivos, pero el despido improcedente de mi club rompió mis ganas de seguir practicando este deporte. Con el apoyo de mi familia y la Asociación de Jugadoras de Balonmano, tomamos medidas legales, que surtieron efecto. Fue un proceso de aprendizaje en mi carrera deportiva que me ayudó a superarme, a trabajar duro y a no rendirme tan fácil. Es gracias a eso por lo que hoy en día estoy en un buen momento de mi carrera. Ahora me siento llena de energía y con ganas de seguir dando guerra.

“El diagnóstico de mi lesión rompió mis esquemas deportivos, pero el despido improcedente de mi club rompió mis ganas de seguir practicando este deporte”

¿Qué supone para para ti jugar con la selección absoluta?

Una satisfacción enorme, una recompensa al trabajo constante. Me siento enormemente orgullosa de poder representar a mi país. Cada vez que suena el himno, se me eriza la piel. Es lo máximo a lo que un deportista puede aspirar. Jugar el europeo de Francia fue una oportunidad maravillosa, una experiencia muy enriquecedora, donde pude competir contra jugadoras de máximo nivel, eso supone una exigencia brutal.

Hay unas olimpiadas a la vuelta de la esquina. ¿Te veremos en ella? ¿De qué va a depender?

Jugar unas olimpiadas es el no va más y lo que todos los deportistas sueñan. En primer lugar, va a depender de que nos clasifiquemos, para eso tenemos que jugar antes un Mundial en Japón y un europeo en Noruega/Dinamarca. Debemos hacer un buen papel en estos dos campeonatos. Y luego que el entrenador cuente conmigo para las olimpiadas (ríe).

“Cada vez que suena el himno, se me eriza la piel. Es lo máximo a lo que un deportista puede aspirar”

¿Desde la élite, cómo ves ahora tus comienzos en Algeciras?

Yo empecé en un patio de colegio, obviamente todo lo que estoy viviendo ahora no se me pasaba ni por la cabeza. Jugaba a balonmano por hacer algún deporte, como también hice taekwondo o natación. Me lo pasaba muy bien con mis compañeras del equipo y disfrutaba jugando a esta disciplina. Conforme pasaban los años y me llamaban de la selección nacional promesa, veía que la cosa se estaba poniendo más seria. Fue con 17 años cuando marché del Club Balonmano Ciudad de Algeciras para jugar en la máxima categoría en el club de Adesal (Córdoba). Y la ambición por superarme cada día llamó a mi puerta.

¿Qué crees que te ha llevado tan alto?

Mis padres siempre me han educado desde el trabajo, la constancia, el sacrifico, el esfuerzo. Creo que esos ingredientes son el mayor secreto que hay detrás de un deportista. Luego tuve la suerte de pertenecer a un club como es el Ciudad de Algeciras, que me dio alas para seguir creciendo en la élite. El apoyo de mi familia es incondicional, y eso me sostiene a seguir disfrutando. Todas las jugadoras con las que he compartido vestuario me han ayudado a ser mejor deportista y mejor persona. Todos los entrenadores con los que he coincidido son responsables de cómo juego ahora. En definitiva, lo que me ha llevado tan alto creo que ha sido la capacidad de superación, de adaptación y sacrificio.

“Mis padres siempre me han educado desde el trabajo, la constancia, el sacrifico, el esfuerzo. Creo que esos ingredientes son el mayor secreto que hay detrás de un deportista. Luego tuve la suerte de pertenecer a un club como es el Ciudad de Algeciras”

No sé hasta qué punto se puede vivir del balonmano femenino. ¿Lo compaginas con trabajo o estudios?

Bueno, yo nunca he dejado los estudios por dedicarme al deporte de élite. He compaginado mi carrera de Educación Primaria Bilingüe con mención en Educación Física con el balonmano hasta ahora. Supone un sacrificio enorme, porque los deportistas de élite le dedicamos muchas horas a los entrenamientos, a vídeos, partidos, selecciones, y es tiempo que le quitas a tus horas de estudio. Para ello, necesitamos una organización del calendario para saber cuántas horas le dedicamos al estudio y al deporte, porque ambos son igual de importante.

Además, resulta complicado porque en ocasiones tienes que luchar contra aquellos profesores que no entienden que seas deportista de élite y necesites cambiar el examen de fecha a causa de una concentración de la selección o faltar a una clase porque tienes que entrenar. Bajo mi humilde opinión y como futura docente, creo que debemos reconocer el mérito del deportista que quiere ampliar su formación académica y por ello, debemos darle facilidades y no ponerle obstáculos en el camino. A pesar de todo, es posible. Yo he terminado mi carrera y tengo planes de futuro, que es estudiar una oposición de Educación Primaria, para cuando termine mi carrera como deportista, poder ejercer de lo que tanto me apasiona, la docencia.

¿Cómo llevas estar tan lejos de casa? ¿Qué se echa de menos?

Yo soy una persona muy familiar, me gusta está cerca de los míos. Pero, aun así, no lo llevo mal. Son 6 años los que llevo fuera de casa y ya estoy acostumbrada a estar lejos. Siempre intento pasar en casa el tiempo libre que me dan para aprovechar al máximo con mi familia y mis amigos. Además, mis padres siempre me siguen a cualquier campeonato que voy, son mis fans número 1 y eso me encanta (ríe). Aunque estén lejos los siento cerca. En el norte, lo que más de menos hecho es el sol (ríe). Entre otras cosas, echo de menos a la familia y a mis amigos. Y por supuesto, el acento andaluz (vuelve a reír); cuando hablo con mis amigos me dicen que estoy muy refinada y que el norte me ha cambiado y yo les digo que para bien (más risas).

“Yo he terminado mi carrera y tengo planes de futuro, que es estudiar una oposición de Educación Primaria, para cuando termine mi carrera como deportista, poder ejercer de lo que tanto me apasiona, la docencia”

Este año has recibido el premio a la mejor deportista algecireña y se te vio muy emocionada. ¿Qué significa para ti?

Para mí es un honor y un orgullo enorme recibir ese premio de mi ciudad. Creo que no hay nada más gratificante que te reconozcan el trabajo que llevaba tantos años haciendo, paseando el nombre de Algeciras por todos los polideportivos de España y de Europa. Hay una frase que dice así “celebra con rabia lo que conseguiste con esfuerzo” y yo lo celebré agradeciendo de corazón a todo el mundo que me ha apoyado y que ha hecho de mí la persona que soy hoy en día.

Eres ejemplo para muchas jóvenes deportistas que empiezan. ¿Qué le dirías?

Desde aquí les digo que luchen, que el deporte femenino merece ser valorado igual que el masculino. Que nunca se rindan, porque lo que hacemos tiene el mismo mérito que cualquier otro deportista. Y que trabajen con constancia para superar todos esos prejuicios que a día de hoy siguen existiendo. Nadie nos va a regalar nada, tenemos que ser dueñas de nuestro propio camino.

“Para mí es un honor y un orgullo enorme recibir ese premio de mi ciudad. Creo que no hay nada más gratificante que te reconozcan el trabajo que llevaba tantos años haciendo, paseando el nombre de Algeciras por todos los polideportivos de España y de Europa”