El Covid no merece una copla

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Hace ahora un año, día arriba, día abajo, vivíamos con ingenua normalidad la última fiesta antes de que todo se desbaratara por culpa de algo que ni siquiera podemos ver pero se deja sentir en cada rincón de nuestras vidas. Este 2021 es el primero sin Carnaval, que se suma al resto de festividades suspendidas por el COVID-19. Hablamos con dos reconocidos y veteranos autores de nuestra fiesta carnavalesca para conocer cómo han vivido este año en blanco, qué han echado más de menos y qué coplas se les han quedado en el tintero. Ambos coinciden en que la pandemia, esa que nos ha arrebatado la alegría, no merece una copla carnavalesca.

“Creo que cantar a la pandemia en un repertorio es equivocarse, nos ha quitado tanto que prefiero olvidar”

Juan Antonio Pozo Acuña, conocido por todos por Juanan, lleva desde los doce años involucrado en el Carnaval Especial, primero como componente y desde hace más de veinte como autor. Con los treinta carnavales cumplidos “sin descansar” ha tenido que hacer un alto en el camino obligado por la pandemia. 

“Yo es que no estoy acostumbrado a la vida sin Carnaval, es rara”, comenta. “Lo que más se echa de menos son las noches de ensayos, es como una terapia: las risas, el trato con la gente, que es una familia, luego el ajetreo de los concursos…”, lamenta el autor, uno de los más premiados de la comarca. Eso sí, cree este parada puede venir bien para desconectar y volver con más ganas y más fresco. 

Todos podemos pensar que los autores tienen un arsenal de coplas sobre la pandemia y el coronavirus. Juanan es claro: “Yo creo que tratar esta situación en un repertorio es equivocarse, puedes dar una pincelada, pero estamos muy quemados, hay gente que ha perdido a familia, a sus negocios… nos ha quitado tanto todo esto que yo quiero olvidar, y tampoco vamos aportar más al tema”.

El comparsista mira ya al Carnaval de la normalidad con el deseo de que mejore el ambiente en las calles de Algeciras. “Si esto puede valer para algo es para darnos cuenta de que hay que divertirse, disfrutar de lo que tenemos”, comenta. 

“Lo que más se echa de menos son los ensayos”

A Fernando Estudillo, chirigotero, le pillamos escuchando Carnaval, “pasodobles de finales de los ochenta y noventa”. Estos días, relata, los miembros de su chirigota no han dejado de compartir imágenes, vídeos y recuerdos de los últimos carnavales como terapia de choque contra un febrero desnudo de disfraces y desmaquillado.

“Lo que más echa en falta son los ensayos, luego cantar en un concurso es secundario, eso son veinte minutos; bueno, y vivir la calle con la familia”, afirma Estudillo, que se alegra de su actual filosofía carnavalesca de chirigota más familiar, de Algeciras para Algeciras, “lejos de la Champions”.

Sobre las coplas que se le han quedado en el tintero, coincide con Juanan, autor con el que salió durante años. “No le cantaría a la pandemia, ni a lo mal que lo ha hecho al Gobierno o a lo mal que lo ha hecho el ciudadano, ni me atrae ni le veo productividad; prefiero cantarle a los problemas de mi ciudad”, expresa el chirigotero, que sí daría algún toque al tema en un momento del repertorio pero, se pregunta, “¿qué chiste le vas a hacer a Fernando Simón, si ya hay trescientos mil?”.

Fernando Estudillo no solo tiene ganas del próximo Carnaval sino que ya tiene hasta el tipo, “es un personaje de Algeciras”. “Muchas ganas, el descanso puede venir bien, pero con muchas ganas de que el año que viene podamos disfrutar otra vez cuando pase todo esto; como dice el Libi, va a haber tres mil agrupaciones en el Falla”.

Sin risas ni ganancias

Más allá de la diversión y el romanticismo carnavalesco, están las perdidas que deja otra fiesta perdida. Los comercios y aquellas otras actividades vinculadas al Carnaval apuntan que este año 2021 la campaña de febrero ha sido “terrible“. Hablamos de ello con conocidos establecimientos de La Línea, como Paquita y Casa Justo.

Paquita, conocida en todo el Campo de Gibraltar por sus disfraces, trajes de flamenca y comunión, coincide en destacar la dificultad del momento actual. “Ni siquiera cuando cerraron la Verja. Me acuerdo ahora de la campaña de Carnaval del año pasado y es una pena, con tanta alegría que había, pero bueno. Yo soy carnavalera y es duro, pero es lo que hay”, se resigna.

Las actividades escolares han sido las únicas ventas con cierta relación con el Carnaval. “Después de más de un mes cerrados, nosotros no habíamos preparado nada, pero al final nos hemos llevado una sorpresa y han sido varios los colegios, los profesores, las maestras, que han comprado alguna cosilla, sobre todo para las clases de los más pequeños”, comenta Ana Mari, propietaria de Casa Justo y que lleva más de 50 años detrás de un mostrador, 30 dedicados al Carnaval. 

Ana Mari aprovecha estos días para limpiar, ordenar y preparar nueva mercancía mientras suena bien fuerte el Credo de Juan Carlos Aragón en su tienda. “A mí es que me encanta el Carnaval, todo el año. Así que por lo menos que no falte el ánimo”, comenta mientras sube el volumen de las coplas. Siempre nos quedarán las coplas.