Pablo Díaz, el precoz maestro de los tableros surgido de Algeciras

El ajedrecista de 18 años reúne ya las condiciones para ser nombrado Maestro FIDE, un reconocimiento que se entrega a quienes superen los 2.300 puntos del ranking ELO utilizado a nivel mundial en el ajedrez

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Pablo Díaz, durante una partida de ajedrez.

Un maestro de 18 años. Este es el título del que puede presumir desde hace unos días el ajedrecista algecireño Pablo Díaz, que logró los requisitos para conseguir el título de Maestro FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) durante el pasado puente de Andalucía tras quedar en séptima posición en un torneo disputado en Motril.

Esta distinción se consigue al superar los 2.300 puntos en el llamado ranking ELO que establece la clasificación mundial. En la última actualización publicada por la Federación Española aparecía rozando esta barrera, al sumar 2.291 puntos, que ya señala haber superado tras los últimos resultados.

Según la clasificación de la federación española de este deporte, en el país hay en activo algo más de un millar de personas con esta distinción o alguna superior (Maestro Internacional o Gran Maestro Internacional). Eso sí, con 18 años, la edad de Díaz, o menos, apenas aparecen una veintena de personas con esta distinción, lo que indica su carácter de promesa dentro del ajedrez nacional.

Díaz, que forma parte del Club Ajedrez Algeciras, es uno de los talentos más prometedores en el Campo de Gibraltar. Hace ya más de una década, llegó a este deporte como una suerte de terapia a su nerviosismo, pero años después, ya labra un camino firme frente a los tableros. “Siempre he practicado ajedrez y estaba también en fútbol. He llevado las dos cosas a la vez. Al ajedrez me apuntaron en primero de primaria porque era muy nervioso y no me podía controlar. De repente se dieron cuenta de que despuntaba y empecé a competir”, explica Díaz sobre sus inicios.

“A AJEDREZ ME APUNTARON EN PRIMERO DE PRIMARIA PORQUE ERA MUY NERVIOSO Y NO ME PODÍA CONTROLAR”

De momento, inmerso en segundo de Bachillerato, que cursa en el IES Getares de Algeciras, reconoce que debe dar prioridad a los estudios, ya que quiere iniciar el grado en Matemáticas y para ello necesita sacar suficiente nota en la EvAU, la antigua selectividad. Aun así, logra sacar tiempo para dedicar unas diez horas semanales a entrenar su juego, una cifra elevada pero lejana de lo ideal. En el confinamiento del pasado marzo, por ejemplo, empleaba entre tres y cuatro horas diarias.

De momento, en el campo del ajedrez, su mirada está puesta en el campeonato de España. Este año será el último que podrá participar en la categoría sub-18 antes de competir exclusivamente de forma absoluta. Espera conseguir un podio que le permita despedirse bien de su etapa en categorías de menor edad, con la mirada siempre puesta en un futuro en el que espera que el ajedrez siga estando a su lado.

Díaz, en el medio, posa con un diploma conmemorativo.

“Mientras haga la carrera quiero seguir jugando, sobre todo en verano, que es cuando más tiempo tengo, porque ahora no lo estoy haciendo mucho. Si no entro en Matemáticas, el ajedrez no me va a dar de comer. Dedicarse a esto es prácticamente imposible, pero sí se puede dando clases, haciendo cursos, retransmitiendo… A mí me gustaría seguir vinculado y en un futuro poder ganar algo de dinero con ello”, expresa Díaz sobre su futuro en el ajedrez.

De momento, obtener el siguiente escalafón dentro de los estándares internacionales de la FIDE, el de Maestro Internacional, parece lejano. “Sí es posible, pero en un futuro lejano, porque es mucho más difícil. Hay que superar los 2.400 puntos y hacer tres torneos muy buenos, que eso es complicado. No es algo para un par de años”, añade. De momento, espera poder disfrutar de las ventajas que puede ofrecerle ser un Maestro FIDE. “Hay torneos en los que la inscripción no hay que pagarla. Les interesa que jueguen los torneos porque atraes gente”, explica sobre lo que supone este reconocimiento.

De momento, tras el resultado del último torneo, Pablo Díaz señala que va a realizar un parón para centrarse en los estudios antes de afrontar ese reto del Campeonato de España, con la esperanza de que el torneo nacional le sirva para continuar en su camino de medirse a los mejores ajedrecistas del país.