Pablo López, el enamorado

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Pablo López, sobre el escenario del Cabaret Festival.

“Ya se ha acabado, esto es la nueva normalidad”. Esas fueron las primeras palabras, en tono de broma, que Pablo López pronunció anoche en Algeciras después de interpretar dos de sus temas en el escenario de la plaza de toros Las Palomas, en el que fue el segundo concierto del Cabaret Festival.

La actuación del malagueño, que se prolongó durante casi dos horas, levantó ya al público en su segundo tema, ‘El Patio’, que animó a los fans que se encontraban en las gradas del coso algecireño, más entregados que ninguno de los asistentes cuando les tocaba hacer de coros, cantar o aplaudir a su ídolo.

López, que solo estuvo acompañado por su piano, mantuvo al público a oscuras durante toda su actuación, intentando crear un ambiente íntimo, en el que el amor fue el guión transversal de todo su repertorio. Amor a la música, a quienes le enseñaron a hacer música, a quienes le siguen manteniendo vivo y haciendo lo que más le gusta en el mundo: tocar.

El concierto de anoche debió formar parte de su gira ‘Unicornio’, suspendida por las restricciones sanitarias, que ha visto en festivales como éste una oportunidad de seguir ofreciendo a sus fans, en otro formato, la maestría de López al piano.

Su actuación estuvo plagada de reflexiones personales, de referencias a su madre, a su hermano, Luis López, presente en el ruedo de Las Palomas, y a las “cosas guapas que le pasaron en Algeciras”. “De verdad que eran muy guapas”, aseguró, provocando las risas de los espectadores.

También tuvo palabras para el clima algecireño. “Tenéis aquí un microclima…. qué humedad. Se lo he dicho a mi madre, que está en Fuengirola, que no entiendo por qué es tan diferente si está ahí al lado…”.

Pese a todo, López sostuvo, él solito, un concierto de dos horas que finalizó con un bis para ‘El Patio’, después de repasar sus temas más conocidos como ‘Lo saben mis zapatos’, ‘Te espero aquí’, ‘Tu enemigo’, ‘Mariposa’, que dedicó a la ciudad, o ‘Hijos del verbo amar’, que entremezcló con otros menos conocidos e incluso alguno nuevo.

Además de música, el malagueño dejó en la segunda noche del Cabaret Festival numerosas anécdotas sobre su vida, sus inicios como cantante y su trayectoria musical. “Qué bonito es equivocarse y levantarse al día siguiente. Sigo siendo el mismo, para bien y para mal. El tiempo pasa pero la esencia es la misma. El amor es querer, quererlo todo”, afirmó Pablo López antes de marcharse definitivamente y cerrar su actuación cantando a capella mientras seguía tocando su piano.