“Soy un perfeccionista innato, crear una imagen conlleva el control de todo”

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Raúl Rosillo, durante la entrevista. Foto: Nacho Márquez.
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Quedar con Raúl Rosillo no es fácil. Obsesionado con el trabajo, ha pensado cómo y dónde nos encontraríamos. El lugar, la ropa que llevaría, la hora, la luz del sol, qué planos de cámara tendría. Estamos ante el Rosillo más profesional, meticuloso, perfeccionista que, una vez más, se antepone a ese otro Raúl que regresa unos días de verano a casa para desconectar.

Aprovechamos su estancia en Algeciras para mantener un ratito de conversación con alguien al que le cuesta parar, porque la cabeza le va a mil y él no es solo él, sino que es su empresa, la gente que trabaja con él y todo ese mundo que no deja de girar a su alrededor. 

¿Director artístico, creativo, fotógrafo, productor…? “Pues no sé muy bien qué es lo que soy, no sabría responder a esa pregunta. Me gusta considerarme una persona que genera ideas pero lo cierto es que la experiencia en el desarrollo de esas ideas me ha llevado a lo que ha venido después; a controlar todos los elementos del proceso; y esto, a su vez, ha provocado que adquiera un amplio conocimiento de todo lo relativo a la imagen y lo visual”, nos cuenta el algecireño.

La carrera de este joven, que ahora reside en Madrid, pero que vive a caballo entre Barcelona, Londres o Estados Unidos, incluye campañas como la realizada para Rives; la producción del videoclip Corazón, de la cantante Bebe; numerosas campañas de moda y su consolidación como director creativo de Aire Ancient Baths, una cadena de espacios destinados a la relajación de cuerpo y mente con sede en ciudades como New York, Chicago, Copenhague, Londres o Barcelona. 

En su día a día, a Raúl Rosillo le gusta pringarse en cada uno de sus proyectos porque, según dice, un director que conoce qué trabajo tiene que hacer cada uno facilita mucho las cosas. “Soy un perfeccionista innato. Crear una imagen conlleva el control de todo, el maquillaje, la peluquería, la iluminación, el vestuario… Me gusta hacer las cosas bien, me involucro en los castings y llamo personalmente a quienes van a trabajar con nosotros  para que sientan ese trato cercano. Y ese proceso, que puede parecer caótico, está muy pensado, porque cuando estás trabajando te juegas el dinero y el tiempo de las personas”, afirma. 

Una cualidad, la de ser inquieto y curioso, con la que Rosillo llegó al mundo. Desde pequeño le encantaba hacer cosas con sus manos, se fabricaba sus propios juguetes, y solía meterse en el taller de su abuelo, que trabajaba como artista. 

Foto: Nacho Márquez

Rosillo pertenece a esa generación de jóvenes que se han forjado a sí mismos, trabajando fuera, con cierto punto de rebeldía
y creciendo en lo laboral de forma autodidacta. “Vivimos en un país que no acompaña, a pesar de que somos referentes en la cultura, con una tradición larguísima, no disfrutamos de los bene cios que sí tienen los artistas en otros países. Siendo lo que somos como país, deberíamos ser la vanguardia en todo el mundo en lo relativo a la protección de las obras y los artistas”, explica.

Trabajar fuera, ser tu propia empresa

Como el resto de los creadores, Rosillo tiene que luchar contra la piratería, proteger sus derechos como artista. “Este es un tema muy importante porque se trata de tu creación, de poner en valor tu trabajo y cuidar los derechos de imagen de todas las personas implicadas en un proyecto. Creo que hemos olvidado valorarnos y esta es una carrera de fondo en la que tenemos que seguir peleando para añadir valor a nuestro trabajo, a la propiedad intelectual. Y eso solo se hace estando bien informado, siendo más profesional y firmando muchos contratos, aunque en este país poner un contrato por delante todavía cuesta mucho”.

Raúl Rosillo, fotografiado en el Parque del Centenario. Foto: Nacho Márquez

Su estilo, ligado a su estado emocional

A Raúl Rosillo le cuesta definir ese estilo que caracteriza su trabajo, algo oscuro en sus inicios y ligado de forma inevitable a su estado emocional. “Hasta la ropa que me pongo está influida por el momento personal en el que vivo. En los trabajos más artísticos esto se nota mucho más; en proyectos comerciales es distinto. Por eso estoy empeñado en hacer cine y creaciones con un sello propio, porque ahí seré más Raúl Rosillo que nunca”, añade.

*Este artículo fue publicado en el magazine comarcal Siroco, un producto de 8Directo.