Tarifa y Sotogrande, mucho más que dos marcas turísticas

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Ocurre con mucha normalidad que no apreciamos o damos valor a aquello que tenemos cerca. Cuántos sevillanos por ejemplo no han subido a la Giralda o cuántos parisinos no lo han hecho a la Torre Eiffel.

En nuestro caso, en el Campo de Gibraltar, contamos con dos motores turísticos que se posan geográficamente a ambos costados de nuestra bella comarca. Pero no son dos motores cualquiera, son dos Rolls Royce de esos que hacen volar a transatlánticos del aire como Boeing o Airbus.

Tarifa y Sotogrande se han convertido por méritos propios en dos referentes, dos lugares de auténtica peregrinación estival, combinando como en pocos sitios turismo nacional y extranjero, turismo residencial y hotelero y todo ello manteniendo una oferta que permite también al resto de la comarca disfrutar con tan sólo un pequeño desplazamiento; “lujos” por los que los visitantes que repiten temporada tras temporada trabajan, ahorran y “sueñan” durante todo el año.

Aún tratándose de dos destinos “TOP”, siempre hay argumentos, críticas y puntos en los que mejorar: incremento de plazas hoteleras, desestacionalización, respeto al medio ambiente, oferta cultural. 

Pero, sin duda, mi reflexión de hoy va dirigida a enumerar la cantidad y variedad de opciones que ofrecen tanto Tarifa como Sotogrande para pasar un verano único y diferente. Porque, como espero que quede claro al finalizar este artículo, ambos destinos son mucho más que dos marcas turísticas.

Por un lado, en Sotogrande se puede disfrutar de la que es probablemente la mejor oferta de golf de la Europa Continental con el triángulo mágico que forman los campos de Valderrama, La Reserva y el Real Club. Acompañando al golf, en los últimos años la oferta de beach clubs ha ido subiendo el nivel hasta encontrarnos con los Chambao, Trocadero, Gigi’s y la inigualable The Beach, un lago artificial único y exclusivo que hace las delicias de todos los que lo visitan. Pero qué decir de la posibilidad de disfrutar al atardecer de las maravillosas instalaciones del Santa María Polo Club y tomar algo mientras se desarrollan los partidos de su prestigioso Torneo Internacional. Por no hablar del puerto y su marina, que permiten no solo practicar deportes de vela sino también disfrutar de su maravilloso mercadillo o de las ofertas gastronómicas de sitios tan diferentes como Don Diego, Bokana, Mara, Midas y, como no, el mítico y emblemático KE.

En el otro extremo, en Tarifa, no es casualidad que el pasado año el prestigioso chef Dani Garcia y su equipo aterrizaran en Valdevaqueros con su marca BiBo, o que unos años antes y de la mano de Santi Carbones llegara a Los Lances un concepto de ocio guapo y relajado a través de su afamado local Carbones 13. Estos dos establecimientos se unen a una oferta única de ocio, gastronomía y playa en la que empresarios afincados en la localidad y con ofertas tan dispares y curiosas como La Favela, El Lola, Waikiki, Tumbao, Los Mellis, Arte y Vida, por nombrar algunos, hacen que cada año Tarifa eleve el nivel y se convierta en un “place to be” de jóvenes y no tan jóvenes que buscan relajarse de una manera desenfadada y sentir por unos días que si puedes pasear por sus calles, bañarte en sus playas, disfrutar de su gastronomía, practicar deporte o tomar una cerveza mientras esperas a la puesta de sol, todo vuelve a tener sentido.

Es obvio que en tan pocas palabras no se puede resumir la cantidad y la calidad de la oferta que ambos destinos ofrecen a sus visitantes. Pero para los que somos de aquí, para la mayoría de los lectores de los diarios del grupo 8directo, es tan sólo un recordatorio de lo afortunados que somos de tener en ambos extremos de nuestra comarca dos ofertas tan diferentes, de tanta calidad y tan difíciles de encontrar en cualquier otra parte del mundo. Lo maravilloso, lo raro, lo realmente llamativo es que dos lugares tan únicos y tan exclusivos se encuentren separados por poco más de 50 kilómetros y dentro de una misma y maravillosa comarca, la nuestra.