Un 24 contenido

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Varios jóvenes en una mesa son atendidos en un bar de la calle Convento.

Como cabía esperar, y desear dadas las circunstancias, no ha sido un 24 de diciembre normal en Algeciras ni en el Campo de Gibraltar. La pandemia del coronavirus, que todo trastoca, ha dejado una Nochebuena contenida en las calles del centro de la ciudad, muy alejada de la normalidad bulliciosa y de las aglomeraciones de cualquiera de los años anteriores. Excepciones, seguro que las ha habido por algún rincón, pero miembros de Protección Civil y agentes de la Policía Local y Nacional han estado también vigilante para evitar un desmadre que ni tocaba ni se ha producido.

Ya antes de las 14.00 horas no era fácil encontrar una mesa en los bares del centro algecireño. La mayoría de ellos ha optado por las reservas como medidas para ordenar una jornada que suele ser difícil de controlar y mantener así al máximo el respeto a las normas sanitarias por la pandemia del COVID-19. “Tenemos reservas desde hace dos meses”, explicaba un empleado del bar Troya, en San Isidro, con mesas con grupos reducidos. “Todo reservado, hemos decidido poner menús y están todas las mesas ocupadas”, comentaban en el bar Perseverancia a unos clientes que probaban suerte. Establecimientos clásicos y pioneros del 24 algecireño, como el Chiqui o el Dioni, ambos en la calle Sevilla, han decidido no abrir sus puertas en esta jornada. La Plaza Neda y la calle Convento eran las más ambientadas del centro, pero su afluencia era más parecida a un sábado muy animado que a un 24 de toda la vida.

“Súbete la mascarilla”, espetaba un miembro de Protección Civil a un joven en la esquina de la calle Convento con Trafalgar. En esta cuesta llena de pubs, que suele ser la más animada cada Nochebuena tras el almuerzo, se encontraba ya cerca de las 17.00 horas a pocas personas repartidas en las puertas de los establecimientos. Sobre esa hora, Jesús Marín, cerraba la puerta del Café Teatro, en cualquier otro año atestado y en el que es toda una odisea pedir una copa en su barra. “Hemos decidido cerrar hoy, creo que era lo mejor dadas las circunstancias y como está la cosa”, asegura. Las restricciones a la hostelería hacen que no merezca la pena. Otros locales sí han decidido abrir pero una calle Trafalgar despejada ha sido un buen termómetro del ambiente de esta jornada.

Abajo, en el Llano Amarillo, lugar en el que cada año, y desde hace muchos, se hace el macrobotellón del 24 de diciembre, varias patrullas de la Policía Nacional y Local vigilaban para impedir que se agolpase gente. Carteles colocados en vallas adverían: “Policía Local comunica la prohibición de realizar botellón el día 24/12/2020”. Su intervención casi no ha sido necesaria. Ha sido un 24 contenido. Otro año será.