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Ana Galera Villaescusa, algecireña de 34 años, es fiel reflejo de este país, de esa generación de españoles que se ha incorporado a un mercado laboral distinto, que exige continuos cambios y adaptaciones vitales. Estudió el primer ciclo de periodismo en la Universidad de Sevilla, luego se marchó a Madrid, donde concluyó su carrera y se especializó en comunicación corporativa. Tras pasar por la Sociedad General de Autores de España (SGAE), donde se curtió como profesional, se incorporó a la multinacional IKEA para trabajar en el departamento de Comunicación Corporativa.

Su chico, murciano, ha sido trasladado a Asturias, y tras doce años en Madrid Ana reside ahora, desde hace tres meses, en Gijón. Su empresa le permite mantener su puesto, aunque ello le suponga tener que trasladarse a Madrid de forma periódica.

“En IKEA estoy generando contenido digital, en un área que trabaja para diferentes públicos como los trabajadores de IKEA, prensa e instituciones y sociedad pública en general. Cuando me licencié como periodista, vivir del periodismo no era fácil y elegí especializarme en comunicación de empresas. El trabajo de mi departamento tiene que ver con el hecho de que ahora nos encontramos con un consumidor mucho más exigente, al que no solo le vale la oferta, el precio del producto o servicio, sino que quiere saber qué hace esa empresa por sus empleados o por el medio ambiente”, explica Ana.

“Todo el mundo envidia a los que somos de Algeciras o de la provincia de Cádiz. Otra cosa es el tratamiento morboso que los medios hacen de determinadas informaciones”

En Madrid o en Asturias, esta algecireña mantiene vivos los lazos que le unen a su ciudad. “Echo mucho de menos a mis padres, a mis amigos, la comida de mi madre”, explica Ana, hija de Ana Villaescusa, otra algecireña de bandera. La periodista confiesa que su traslado a tierras asturianas le ha propiciado eso que durante tantos años ha añorado. “A medida que me hago más mayor, más echo de menos el mar, la playa. Ahora que tengo la de Gijón al lado me siento mucho mejor”, explica.

Como observadora de la realidad de Algeciras, Ana Galera contempla una ciudad renovada, con un ambiente distinto. “Creo que hay una generación de algecireños que ha tenido la oportunidad de vivir fuera y ha vuelto para aportar algo nuevo y eso se nota, en el ámbito cultural y también en el ambiente que se vive en general”, añade.

¿Has tenido que defender mucho a tu ciudad? “Pues en general, no. Al revés, todo el mundo envidia a los que somos de Algeciras o de la provincia de Cádiz, nuestra tierra se valora mucho fuera. Otra cosa es el tratamiento morboso que los medios hacen de determinadas informaciones como las del narcotráfico. Ha habido momentos que he preguntado a mis amigos si estaban bien. Ellos me decían, Ana, que no pasa nada, que lo que se vive aquí no tiene nada que ver con lo que estás viendo”.